Bajo una persistente tormenta que transformó el camino en una epopeya colectiva, más de dos millones de fieles desafiaron el clima y el duro contexto social en la 52° Peregrinación Juvenil a Luján. Con el lema «Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos», la masiva muestra de fe unió los 60 kilómetros desde Liniers hasta la Basílica, consolidándose como un fuerte termómetro de resistencia popular y antesala espiritual de la esperada visita del Papa León XIV al país.
Por Oscar Dufour | (*)
La 52° Peregrinación Juvenil a Luján ha vuelto a dejar una huella profunda en la realidad argentina. Más allá de la masiva devoción religiosa, este acontecimiento anual -que en esta edición cobra un sentido especial al celebrarse en la antesala de la llegada del Papa León XIV a nuestro país- ofrece una potente lectura social que interpela a toda la ciudadanía, creyente o no.

El abrazo que reconstruye
Bajo el oportuno lema «Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos», cientos de miles de personas caminaron a la par. A lo largo de los exigentes 60 kilómetros que separan el santuario de San Cayetano en Liniers de la histórica Basílica, el temporal de lluvia, las fuertes tormentas y el marcado descenso de la temperatura no lograron quebrar la voluntad de una multitud en marcha. En ese barro compartido y en ese andar constante se halla el verdadero núcleo de la editorial de este fin de semana:
«La solidaridad como respuesta colectiva ante la adversidad».
Mientras el pulso cotidiano suele estar marcado por la crispación y la polarización política, el camino a Luján propone un paradigma inverso. En la ruta, la procedencia social, la filiación ideológica y las diferencias económicas se diluyen por completo. El prójimo deja de ser un competidor o un adversario y recupera su condición elemental de hermano en el esfuerzo. La marea humana se sostiene mutuamente: el que comparte el agua, el que ofrece una palabra de aliento ante el cansancio físico o los miles de voluntarios que asisten sanitariamente a cada caminante en las postas del oeste bonaerense.

La lección de los peregrinos a Luján
La peregrinación de este año demuestra que, frente al individualismo imperante, hay un tejido social subterráneo y vigoroso que anhela la unidad y el encuentro en la esperanza. Los pies gastados de los jóvenes argentinos en la ruta hacia la Basílica no solo cargan con pedidos personales de salud, pan o trabajo; trasladan también un mensaje colectivo urgente.
Reconocerse hermanos en el abrazo de la Madre es un mandato que trasciende lo estrictamente litúrgico. Es una exigencia ética que los peregrinos le devuelven a nuestra Patria: la demostración fáctica de que un pueblo es capaz de caminar unido hacia un horizonte común, superando cualquier tormenta.
Los que quieran oír… que oigan
(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires
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