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Grabois denuncia «persecución religiosa» y acusa a Milei de criminalizar la Doctrina Social de la Iglesia


Las declaraciones de Juan Grabois ocurren en un momento de altísima sensibilidad institucional. Impactan en la agenda bilateral con el Vaticano a través de tres ejes principales: La antesala geopolítica de la visita del Papa León XIV; el frente interno con la Iglesia Argentina como puente – trinchera; y los andariveles de la diplomacia formal que oscila de la tensión ideológica al pragmatismo de Estado.


 

     Por Oscar Dufour | (*)

 

En un recrudecimiento del escenario político y social, el dirigente del Frente Patria Grande, Juan Grabois, lanzó una dura acusación contra el presidente Javier Milei, señalándolo por ejercer una sistemática «persecución religiosa» hacia los sectores cristianos y católicos que defienden la justicia social. La denuncia expone una fractura profunda entre la retórica oficialista del gobierno anarco-colonialista y los pilares históricos de la doctrina social de la Iglesia. Ocurrió este miércoles en la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados de la Nación, y tuvo un fuerte impacto en la opinión pública, ante el silencio de muchos.

La historia argentina registra profundos desencuentros políticos, pero el escenario actual introduce una anomalía alarmante: el intento deliberado desde la cúspide del poder estatal de criminalizar la Doctrina Social de la Iglesia Católica. La reciente y contundente denuncia, no hace más que ponerle nombre a una estrategia oficial que busca demoler los cimientos éticos de la solidaridad y el bien común en nuestro país.

 

El ataque al corazón de la doctrina católica

Grabois sostiene que el gobierno de La Libertad Avanza no solo implementa un ajuste económico severo, sino que ensaya una ofensiva ideológica y teológica contra los valores del catolicismo. El dirigente social advirtió que para la actual administración «la justicia social es un pecado capital», lo que representa un ataque directo a las encíclicas papales y al principio del destino universal de los bienes.

 

El diputado nacional peronista remarcó que el discurso oficialista criminaliza a quienes trabajan por los sectores más vulnerables. Al calificar el auxilio social y el bien común como «anomalías del mercado», el gobierno de Milei coloca en el terreno de la marginalidad y el señalamiento político a sacerdotes, laicos y movimientos eclesiales que operan en los barrios populares.

 

El ataque al corazón de la doctrina católica arremete directamente contra un magisterio milenario fundado en las encíclicas papales, desde la histórica Rerum Novarum hasta los llamados globales a la fraternidad. No se trata de un debate técnico sobre el déficit fiscal; es una ofensiva ideológica que pretende catalogar el auxilio al prójimo y la organización comunitaria como «anomalías del mercado».

 

Una persecución desde la retórica estatal

La crítica apunta a que el Estado utiliza su plataforma para hostigar y descalificar las concepciones de la Iglesia Católica, un hecho inédito en la historia democrática Argentina. Esta postura del gobierno de Milei busca deshumanizar los lazos de solidaridad comunitaria, reemplazándolos por un individualismo radical que colisiona de frente con la tradición humanista de la fe cristiana.

 

Ante este panorama, Grabois manifestó su expectativa de que la próxima visita del Papa León XIV a la Argentina sirva como un límite institucional y ético frente a la intolerancia ideológica del presidente Milei y su gobierno, obligando a revisar un modelo que ignora los llamamientos globales de la Iglesia a la fraternidad y la dignidad humana.


En las periferias más postergadas de nuestra Patria, donde el Estado nacional ha decidido retirar su red de contención, el rol de la Iglesia Católica, de sus sacerdotes en las villas y de los movimientos laicos comprometidos es el último bastión contra el desamparo absoluto. Señalar, asfixiar y descalificar a quienes canalizan esa fe en obras de subsistencia no es un acto de ordenamiento macroeconómico: es una persecución que busca quebrar los lazos de dignidad y fraternidad.


Conclusión

La denuncia de Juan Grabois expone una fractura que trasciende la simple disputa partidaria:

El intento del gobierno de Javier Milei de criminalizar la Doctrina Social de la Iglesia representa un ataque directo a los valores humanistas que sostienen el tejido social argentino.

 

Al calificar la justicia social como una «aberración» o un «pecado», el oficialismo no solo confronta una categoría política, sino que pretende demoler un mandato evangélico milenario que prioriza la dignidad humana, el bien común y el destino universal de los bienes por sobre las leyes frías del mercado.

 

En este escenario en desarrollo, el rol de la Iglesia Católica y de los dirigentes que canalizan su doctrina en los territorios más vulnerables resulta indispensable.

Perseguir, descalificar o asfixiar presupuestariamente a las redes de contención eclesiales y sociales no es un acto de ordenamiento macroeconómico; es una ofensiva ideológica que busca deshumanizar la solidaridad comunitaria.

En síntesis, frente a un gobierno anarco-colonialista que margina y señala al que sufre, la defensa de la Doctrina Social se erige como un límite ético innegociable y un faro de resistencia contra el desamparo programado.

 

Los que quieran oír… que oigan

(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires.

 

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